Don Jenaro: chocolate real en Pátzcuaro

El olor que salía no era ese chocolate comercial sobrecargado de canela. Era algo más puro, más concentrado.

🍫Chocolate de mesa 📍Pátzcuaro, Michoacán 📆 Enero 2026
Tablillas de chocolate artesanal Don Jenaro.

Día de Reyes, siete de la noche. Puse dos tablillas de chocolate en la licuadora y vertí leche caliente encima. Esperé a que se ablandaran. El olor que salía de la licuadora no era ese chocolate comercial sobrecargado de canela y azúcar que te venden como "tradicional". Era algo más puro, más concentrado. Me hizo remontar un mes atrás, cuando llegué al stand de Don Jenaro en el Festival de Chocolate en la BUAP.

La mesa rebosaba de tablillas y bolitas de chocolate, rodeadas de molinillos y ollas de barro que contenían chocolate listo para probar. El stand olía exactamente a lo que debería oler un puesto de chocolate: a cacao y nada más. Nada de vainilla sintética. Nada de aromas que parecen salidos de un laboratorio. La gente se amontonaba para escuchar las explicaciones y meter la cuchara. Yo era una de las que empujaba.

Y es que el chocolate de mesa que encuentras en supermercados es, en su mayoría, una estafa apenas legal. La ley exige un mínimo de 10% de cacao. El resto es azúcar, canela, saborizantes y aromatizantes. Diez por ciento. Es prácticamente una mentira envuelta en empaques bonitos.

Las tablillas de Don Jenaro tienen 80% de cacao y solo dos ingredientes según su empaque: cacao y azúcar. Punto.

Don Jenaro es una empresa familiar fundada en 1957 por el señor Jenaro Parra, quien comenzó haciendo chocolate en su tienda de abarrotes en Pátzcuaro, Michoacán. Hoy la atiende su nieta y el taller se ha convertido en una cafetería donde sirven bebidas y churros con azúcar. El proceso es completamente artesanal. Consiguen el cacao principalmente de Tabasco, lo tuestan con leña de pino, lo muelen en un molino y lo moldean a mano. Así ha sido desde 1957. Producen aproximadamente 30 kilos al día.

En esto pensaba cuando el chocolate terminó de ablandarse en la licuadora y comencé a batirlo hasta formar una espuma espesa.

La licuadora desprendía un aroma a cacao intenso, casi agresivo. El sabor es innegable: sabe a chocolate de verdad. A pesar de su 80% de cacao, no te golpea con amargura. Si estás acostumbrado al chocolate industrial —ese que te han vendido como “mexicano”— esto te va a sorprender. El paquete trae 10 tablillas que rinden para cinco litros en total.

Lo serví con rosca de reyes. El equilibrio fue perfecto: el dulce del pan contra lo amargo del chocolate. Mi cuñado, que casi nunca repite nada, extendió su taza vacía. No fue el único.

¿Lo volvería a comprar? Sí, sin duda. A 160 pesos el paquete de 10 tablillas que rinden cinco litros, no es chocolate barato. Pero es lo que cuesta hacer las cosas bien.

Don Jenaro
Pátzcuaro, Michoacán

Tablilla Semiamargo 80% cacao: $160 (10 pzas)
Calle Ahumada 20 a una cuadra de la plaza principal.
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