Fantástico #01: El inicio del viaje y el poder de La Hija del Fuego 🔥
Primera parada: Pachuca, Hidalgo. Una ingeniera agrónoma, una ceremonia de cacao y una chocolatería que nació de una herida. El camino oscuro comienza aquí.
Durante años creí que el chocolate era una cosa simple. Lo compraba en la tienda de conveniencia o en tiendas departamentales de Monterrey, lo comía sin pensar, y luego pensaba que eso era todo lo que había. Hasta que probé uno de Tabasco.
No sé exactamente qué esperaba. Pero lo que llegó a mi boca no se parecía a nada que hubiera probado antes. Era chocolate de verdad —con todo lo que eso significa—. Y con él llegó también algo incómodo: la certeza de que había estado equivocada desde siempre.
Unos años después, probé otro chocolate, tenía pétalos de rosas. Y luego otro, que tenia trocitos de tabaco. Eran chocolates bean-to-bar. Pequeños artesanos fabricaban chocolate desde cero, eligiendo las semillas directamente de productores latinoamericanos. ¿Cómo era esto posible? ¿Por qué en México no se hacen estos chocolates tan deliciosos?
La respuesta llegó al poco tiempo. Comenzaron a surgir propuestas de chocolate mexicano que nada le piden al europeo. Estamos tan acostumbrados a creer que el chocolate belga o suizo “son muy buenos” o que “son finos” cuando la realidad es que nuestro país produce mejores bombones y barras.
Tenemos chocolaterías mexicanas muy buenas que han ganado reconocimiento internacional. Y la mayoría de los aficionados al chocolate ni las conoce.
Aquí es donde nace Chocolate Fantástico ✨