Chocolate 50% cacao con plátano
La textura es, un tanto democrática: no es suave como un chocolate industrial, pero tampoco es como morder un terrón de tierra. Tiene esa rusticidad que delata su origen artesanal, como diciendo: 'Soy de pueblo, pero tengo clase'.
Queridx lector, hoy vengo a hablarte de esta pequeña barrita, pero no te dejes engañar por su tamaño: en este humilde pedacito de chocolate habita un sabor muy tabasqueño.
Lo partí en tres trozos —no tan iguales— para compartirlos con el Fanta y la Arriety, a quienes suelo mirar fijamente para saber si estamos en la misma sintonía. Y como suele suceder, se comen el chocolate y no dicen una sola palabra.
En cambio a mI, el primer mordisco me tomó por sorpresa. El sabor a plátano me transportó directamente a Tabasco, esa tierra donde se cultiva cacao (y de donde salió el innombrable). La textura no es tan suave, lo que recuerda que no fue hecho en una fábrica gigantesca, pero tampoco es tan terroso como los chocolates de mesa. Es macizo y sabroso. Se delata su origen artesanal como diciendo “soy de barrio, pero tengo clase”.
A pesar de su 50% de cacao, no abruma, ni endulza de más. Es como ese amigo neutral en la política. Lo que una necesita cuando quiere un momento de calma y con un toque tropical.