Chocolates Harry Potter de Witor’s: “Es un Beso del Dementor pero con azúcar explosiva”
La única magia aquí es puramente química. Witor's usa el pica-pica industrial para camuflar una triste amalgama de azúcar y grasa láctea.
Como súper fan de Harry Potter desde que llegaron a México sus primeros dos libros en español —sí, lo tengo que dejar claro—, puedo decir que estoy cansada de tanta mercadotecnia que gira alrededor de la historia. A esto se ha sumado la decepción del activismo de J.K. Rowling con sus declaraciones hostiles contra la comunidad transgénero.
Prefiero quedarme con la nostalgia y el recuerdo de aquel furor que desataron sus primeros libros en una época donde no había redes sociales y las noticias circulaban por los boletines de correo, donde los clubes de fans anunciaban cuándo saldría el siguiente tomo.

Mi hermana tendría unos diez u once años (la misma edad de Harry) cuando le pagué diez pesos para fomentarle la motivación por leer. Al poco tiempo no fue necesario mantener el soborno, ya que ella sola devoraba las páginas por su cuenta.
Desde entonces, mi hermana y yo mantuvimos una conexión especial con este universo. Esperábamos juntas más de un año hasta que la imprudente y multimillonaria de Rowling terminara el siguiente libro. Ambas nos convertimos en esas odiosas críticas que, cuando salió la primera película, declaramos con superioridad la frase clásica: "Está mejor el libro". Y desde luego que la película, por muy larga que fuera, nunca iba a recoger toda la riqueza narrativa de la novela.
Han pasado más de 25 años y mi entusiasmo por la saga ha disminuido dramáticamente. La enorme cantidad de mercancía es una grosería: libros para colorear, disfraces, juguetes, stickers y, ahora, una colección de dulces y chocolates que representan el universo mágico en el que Rowling nos mantuvo a mi hermana y a mí cautivas por más de una década.
Hasta navidad se estrena la serie de Harry Potter en HBO
Justo ahora que la maquinaria arranca de nuevo para este estreno navideño, comprobé que la nostalgia sigue vendiendo. Caí en la trampa al ver este par de barras de chocolate en un pasillo de Walmart, adornadas con la inconfundible tipografía de la saga y el majestuoso escudo de Hogwarts. Inmediatamente me remonté a aquellas viejas conversaciones sobre el papel de Snape —oh no, cuán equivocadas estábamos contigo, Severus—. La promesa en el empaque no era solo azúcar, sino "Caramelo Pica Pica" y "Azúcar Chispeante". La aventura me estaba llamando.

El fabricante detrás de esto es la empresa italiana Witor’s, que tiene un legado de más de seis décadas creando chocolates como el famoso "Boero" (un bombón de cereza y licor). Han lanzado esta línea llamada "Discover the taste magical", que busca replicar los efectos mágicos de este mundo de fantasía.
Además de estas dos barras, la colección incluye opciones con palomitas caramelizadas, la clásica barra de Rana de Chocolate, una Golden Snitch rellena de crema de avellana, trufas de pistache y galletas con la forma del boleto del Expreso de Hogwarts.
Para esta prueba, compré estas dos versiones (nota mental: adquiridas con mis propios Galeones para mantener la independencia editorial):

Chocolate de Leche con Azúcar Chispeante (50 g)
- La experiencia: Es un sabor tradicional de chocolate con leche, pero con micro-estallidos que divierten. Los popping candy simulan perfectamente los efectos de los dulces de Honeydukes que causan sensaciones extrañas en la boca.
- El veredicto: Este ”azúcar chispeante” es, en el fondo, una distracción divertida para enmascarar la falta de notas complejas de cacao que solemos buscar en una barra de especialidad.

Chocolate Blanco con Caramelo Pica Pica (50 g)
- La experiencia: El “pica pica” es una combinación de cristales de caramelo con un toque ácido y efervescente que estalla al contacto con el paladar. Visualmente es llamativo, deja ver puntitos de colores a través de la tableta (que, por cierto, tiene el escudo de Hogwarts grabado en cada cuadro).
- El veredicto: Al ser chocolate blanco, la base es mucho más dulce y mantecosa, lo que hace que el contraste con el ácido del caramelo sea mucho más alto que en la versión de leche.


El primer ingrediente de ambos chocolates es el azúcar. No sirve para la dieta Keto.
Conclusión: ¿Vale la pena el viaje a Hogsmeade?
El triunfo de estos chocolates no está en su complejidad de notas, sino en cómo logran hacer realidad la ilusión de la magia. El efecto chispeante en la boca cumple su propósito: hacerte sentir, por unos segundos, que acabas de gastar tus monedas en la tienda de dulces de Hogsmeade. Witor's entendió que un producto de esta franquicia no solo debe verse bien, debe sentirse como un truco.
Técnicamente hablando, tienen una base sorprendentemente decente. Utilizan manteca de cacao real e integran sellos Fairtrade, aunque la trazabilidad de origen es inexistente (es una mezcla global de semillas).

Sin embargo, el verdadero "enemigo a vencer" en esta historia es la saturación de dulzor. En ambas etiquetas, el azúcar y sus variantes (jarabe de glucosa, lactosa) son los protagonistas absolutos, aportando más de 40 gramos de azúcares añadidos por tableta. Esa base decente de cacao queda completamente sepultada bajo una avalancha de caramelo explosivo diseñado para cautivar al paladar infantil. Además, se apoyan en grasas lácteas añadidas (grasa butírica) que aportan una textura más cerosa.
¿Volvería a comprarlos? No. ¿Veré la serie de Harry Potter en Navidad? Por supuesto.
Prefiero mil veces un buen chocolate artesanal, aunque en él no encuentre el estallido divertido del pica-pica. Por la pura nostalgia y para convivir un rato recordando los viejos tiempos, funcionan una sola vez. Pero para la segunda mordida, el encanto se rompe.
Al final del día, la verdadera magia no se fabrica en laboratorios con efervescentes, sino en el origen, la fermentación y el cuidado del cacao real. 💟